sábado, 1 de enero de 2011

Atenea


Atenea nunca prestó atención a nada que no fueran las obligaciones que se le tenían encomendadas como diosa. Nunca defraudó a nadie pues ponía todo su empeño en lo que hacía, y en muchas ocasiones sus gestas fueron motivo de grandes relatos.
Mas un día, un poderoso brujo, el cual fue castigado severamente por Atenea por su insistencia en convertirse en dios a través de las magias oscuras, la maldijo, e hizo que la deidad estuviera condenada al eterno desamor. A partir de entonces la diosa sintió un vació constante en su pecho que sus triunfos no satisfacía. Notaba la ausencia de algo que desconocía, y poco a poco fue decayendo. Empezó a perder batallas, trozos de su reino e incluso el reconocimiento de los otros dioses.
Finalmente decidió no ser merecedora de su armadura, y la regaló al primer pastor que encontró. Jamás volvió Atenea a ser la diosa que fue, con un vacío en su interior que no llegó a entender, se retiró a una cueva remota donde cuentan que aún aguarda al amor que nunca conoció.

Barra conté y pastel. Texto de Cris L. Vargas.

4 comentarios:

  1. Qué curioso lo que hace el amor... Puede incluso corromper a una Diosa :S

    Feliz año nuevo :).

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