martes, 9 de septiembre de 2014

Manzanita y los quesos

Érase una pastorcilla llamada Manzanita que vendía quesos que elaboraba con la leche de sus cabritas. Mientras deambulaba para vender la mercancía solía cantar:

"Soy Manzanita
y vendo queso,
a quien me compra
le doy un beso"

Un día iba tan entusiasmada dando brincos que se le cayó la cesta, y todos los quesos salieron rodando. Muy apurada se apresuró a recogerlos todos, pero uno de ellos se le escapó y lo perdió de vista. La pobre Manzanita se sentó a llorar por la pérdida, mientras algunos vecinos de la zona la consolaban. Sin casi darse cuenta, se hizo de noche, y uno de los ancianos que allí estaba gritó:

- ¡Mira, Manzanita! ¡Uno de tus quesos ha acabado en el cielo!

La niña levantó la vista y se iluminó la mirada. Era cierto, su queso rodó tan lejos que llegó hasta el cielo. Así merecería la pena la pérdida, ¡qué bonita esfera brillante los iluminaba ahora!
Y cuenta la leyenda, que los angelitos del cielo van comiéndose el queso cada noche, y que cada vez que lo acaban, éste se vuelve a llenar para comenzar de nuevo su ciclo.


Basado en el cuento popular "Manzanita". Ilustración y relato de Cris L. Vargas.

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